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lunes, 5 de marzo de 2012

Erótica cultural y equidad de género



"Nos han enseñado a tener miedo a la libertad:
miedo a tomar decisiones, miedo a la soledad.
El miedo a la soledad es un gran impedimento
en la construcción de la autonomía".
Marcela Lagarde.

"No podemos tener una revolución 
que no involucre y libere a las mujeres".
John  Lennon.




MUJER: Te quiero libre.



"Me declaro en contra de todo poder cimentado en prejuicios, aunque sean antiguos".
Mary Wollstonechaft

"A veces parece que para combatir la discriminación de la mujer hace falta ser mujer".
Soledad Gallego Díaz.

No hay nada más peligroso que la conciencia de un fanático".
Soledad Gallego Díaz.





Clandestino no puede comprender cómo ha sido posible esa historia aberrante de discriminación de la mujer. El pensamiento patriarcal, machista y misógino, queda excelentemente retratado  en la siguiente síntesis de grandes pensadores de la cultura universal:   



  "Tal es la estupidez del carácter de la mujer que en todas las cuestiones

 le incumbe desconfiar de sí misma y obedecer al marido"
Confucio (ca. 500 a. de C.)

"Existe un principio bueno que creo el orden, la luz y el hombre,
y un principio malo que creo el cáos, la oscuridad y la mujer"
Pitágoras (Siglo VI a.C.)


"De aquellos que nacieron como hombres, 

todos los que fueron cobardes y malvados 

fueron transformados, en su segundo nacimiento, en mujeres"
Platón "Timeo" (ca. 360 a. de C.)


"La mujer es un hombre inferior".
Aristóteles. "Poética".


"Las niñas empiezan a hablar y a tenerse en pie antes que los chicos 

porque los hierbajos siempre crecen más deprisa que los buenos cultivos" 
Martín Lutero "Conversaciones de sobremesa" (1533)



"Es evidente que todos los desastres, o una enorme proporción de ellos,

 se deben al carácter disoluto de las mujeres" 
León Tolstoi "Diario" (1900)


"Está inextricablemente embrollado en la materia (es decir, la madre) y,

 además, es algo viscoso, sucio y rezumante que te hace vomitar" 
Jean-Paul Sartre "La náusea" (1938)

"Tu voluntad estará sujeta a tu marido, 
y él se enseñoreará sobre tí"
Génesisi. 3.16


"La mujer aprenda en silencio con toda sujeción. 
Porque no permito a la mujer enseñar, 
ni ejercer dominio sobre el hombre, sino estar en silencio".
1 Tim. 2.11


"Vuestras mujeres callen en las congregaciones;

 porque no les es permitido hablar, 

sino que estén sujetas, como también lo dice la ley. 
Y si quieren aprender algo, pregunten en casa a sus maridos; 
porque es indecoroso que una mujer hable en la congregación". 
1 Col. 14.34


"Porque el varón no debe cubrirse la cabeza, 

pues él es imagen y gloria de Dios;

 pero la mujer es gloria del varón. 
Porque el varón no procede de la mujer, sino la mujer del varón,
 y tampoco el varón fue creado por causa de la mujer, 
sino la mujer por causa del varón". 
1 Col. 11.7

"Los hombres tienen autoridad sobre las mujeres 
en virtud de la preferencia que Alá ha dado a los hombres
 sobre las mujeres y de los bienes que gastan.
Las mujeres virtuosas son devotas y cuidan, 
en ausencia de sus maridos, de lo que Alá manda que cuiden. 
¡Amonésten a aquéllas de quienes tengan temor que puedan rebelárseles, 
déjenlas solas en el lecho, y péguenles! 
Si les obedecen, no se metan más con ellas. 
Alá es excelso, grande."  
(Corán. (4:34).




Clandestino está convencido que la mujer del varón de las clases oprimidas, en los pueblos dependientes, es el ser dominado por excelencia. En los países desarrollados, la condición de la mujer
puede ser más confortable, más sofisticada, pero es casi  igual de oprimida y alienada. 

Esa ética perversa que reduce la condición de la mujer a "un animal de cabellos largos e ideas cortas", como afirmara Federico Nietzsche, debe ser substituída por una ética dignificante que restituya la equidad de género y la dignidad de la mujer, compañera y amiga del varón.

En el Mundo Occidental, desde los griegos hasta hoy, la civilización, "nuestra civilización", ha sido una cultura fálica mistificada por las ideologías machistas. En Oriente, la historia no ha sido  diferente.

Para el eupátrida ateniense, para el paterfamilias romano, para el caballero medioeval, para el gentil hombre burgués, para el tecnócrata neoliberal, la mujer ha constituído casi exclusivamente un objeto de uso doméstico y de satisfacción personal. En el mejor de los casos, un objeto de adorno al que llena de zalameríasy vanalidades aparentemente elogiosas.

La mujer popular, la mujer de las culturas deformadas en las naciones periféricas, padece aún una múltiple dominación: dominada por ser un individuo de un sexo violentado; dominada por ser miembro de una clase oprimida; dominada por formar parte de una cultura alienada en un pueblo dependiente.

Mujer pobre de los pueblos pobres del Mundo: mujer india, mujer negra, mujer mulata, mujer mestiza, mujer campesina, mujer trabajadora, mujer víctima de los imperialismos, las luchas de clases y las ideologías.

En el proceso de conquista de América el europeo no sólo sometió al indio (varón), sino que violentó a la india (mujer). Cortéz se amancebó con Malinche, una india, la madre del mestizo latinoamericano.

La dominación del hombre sobre el hombre es, así, la dominación de un sexo sobre otro, de una clase sobre otra, de una cultura sobre otra, de una nación sobre otra. La dominación sexual es, entonces, el reflejo y la reproducción de la dominación económica, social, política, ideológica y cultural.

A nivel mundial la problemática de la dominación y alienación de la mujer poco se ha estudiado. Algo han logrado las organizaciones de mujeres demócratas, especialmente a partir de las convocatorias de las CONFERENCIAS INTERNACIONALES DE LA MUJER, (México, 1975; Copenhague, 1980; Nairobi, 1985; y Beijin 1995), realizadas por la ONU.

Liberar la erótica cultural de los pueblos y culturas dependientes, de las clases oprimidas y de los individuos violentados, y restituirles la plenitud de dignidad y sentido, es un proyecto válido de liberación mundial a nuestro alcance.

Clandestino, eterno enamorado de la mujer, rinde homenaje en su Día, a la mujer trabajadora, la mujer que lucha, la mujer que se rebela contra la perversa dominación de género.





Mujer, te quiero libre. Algún día no muy lejano podrás exclamar: Vencímos.

Líberate de tus prejuicios y de los convencionalismos arcáicos, sal a la calle, únete a otras como tú, alza el puño y lanza tu grito combate: Liberación! Porque "la mujer no nace; se hace" Simone de Beauvoir.


Otro punto de vista, el clásico, el de la mujer tradicionalista, conformista, romántica, respetable, pero en contravía de la historia. 



Mujer, en tu Día, un cálido abrazo. 
Clandestino.






martes, 8 de marzo de 2011

Un ser inefable.


"¡Venciste, Mujer! Con no dejarte vencer".
Pedro Calderón de la Barca.




"Hay un ser inefable.
Tiene la fuerza y la pasión del hombre,
y está lleno del amor y la bondad de Dios".

(Doménico Pepín)

 
Clandestino se atreve a pensar que este ser excepcional, de manera silenciosa, ha propiciado a lo largo de la Historia una serie sorprendente de cambios que constituyen la más grande de todas las revoluciones: la revolución del amor. Es una revolución invisible en su forma y presentación; muy profunda y enriquecedora en su contenido y significación.



  
Parece ser que, ya desde los tiempos de la comunidad primitiva, a finales del paleolítico inferior, hace casi medio millón de años, se reconocía el valor social de la mujer y se le asignaba un lugar relevante dentro del grupo social. Tal  situación tendió a mejorar a finales del paleolítico medio,  hace unos 100.000 años, época en la que las comunidades gentilicias establecieron el Derecho Materno. Aún perviven hoy reminiscencias de este pasado digno en algunas comunidades étnicas de los bosques tropicales.

Se podría afirmar que en la mayoría de las religiones mitológicas de la Antiguedad, tanto en el Viejo Continente como en el Nuevo Mundo, la mujer revistió atributos divinos y compartió con sus congéneres los trabajos de la creación del mundo y el origen de la humanidad. Quizá tardíamente, en religiones monoteístas del Cercano Oriente, la mujer comienza a perder su posición social privilegiada y deviene en un ser secundario, anodino e ingenuo.

Podría sostenerse que el advenimiento de la Civilización significó un punto de quiebre entre el antiguo orden matriarcal y el nuevo orden patriarcal. No es aventurado afirmar que la civilización despojó a la mujer de su condición de compañera del varón, y la rebajó a la condición de esclava. Desde entonces, en las relaciones entre el hombre y la mujer, la Historia de la Humanidad ha consistido en la discriminación de género, la dominación de género y la explotación de género.

La sociedad de consumo, en la era de la postmodernidad, ha devaluado aún más la condición de la mujer y alienado su conciencia: ha reducido su vida a los criterios de los diseñadores, los estilistas, las pasarelas, los gimnasios, las vallas  y anuncios publicitarios, las vitrinas, las discotecas, los concursos, la frivolidad, la sofisticación y el arribismo. La mujer ha venido a ser, entonces, un artículo de consumo que se consigue, como tantos otros, en ferias, exposiciones, reinados, tiendas y supermercados.

Sin temor a equivocarse, Clandestino piensa que esta situación vergonzosa y asqueante debe ser corregida. La mujer no merece esta suerte vulgar y perversa. Es necesario rescatar su condición primigenia de socia, compañera y amiga del varón. Es imprecindible y urgente superar los tabúes, los prejuicios, las discriminaciones odiosas, las concepciones misóginas y las conductas machistas, y comenzar a reconocer su dignidad de persona, su igualdad jurídica y social, su independencia personal y profesional.

Ella es un ser inefable, de infinita sensibilidad e inteligencia, excepcionalmente hermosa, y dueña de una inconmensurable capacidad creadora. Ella es media humanidad, y madre de la otra mitad. Ella engendra la vida, ella se entrega en la crianza, la educación y la atención solícita; ella ama, acompaña, sostiene, es solidaria, aporta a la economía, desarrolla el arte, la ciencia, la filosofía, y lucha por un mundo más humano donde se posible la justicia, la paz, la libertad

El 8 de Marzo, Día Internacional de la Mujer, es la fecha que reconoce y valora la lucha por la liberación de la dominación de género, la lucha por la consecución de la igualdad de género, y la lucha por el reconocimiento de la dignidad de  género. Es la fecha de la celebración de la lucha contra la opresión doméstica, la explotación laboral y la manipulación comercial de sus atributos.

En una sociedad y una cultura que discrimina y exclye, este Día es la ocasión para la celebración de la lucha de la mujer por su independencia personal y social, como sujeto y como persona. Es la oportunidad para la celebración de la derrota de las oprobiosas condiciones impuestas por su amo dominador y patriarcal en una civilización fálica. Es la celebración de la conquista de la perdida igualdad gentilicia y comunitaria de los tiempos prehistóricos, y la reivindicación de sus inmensas potencialidades y capacidades. "No se nace mujer, se llega a serlo", afirmó Simón de Bouvoir en 'El Segundo Sexo'. Para ello es necesario luchar.
Clandestino se un e a la celebración y brinda por ellas. Feliz Día.