domingo, 25 de noviembre de 2012

La Malparidez


"El hombre es una cosa vana, variable y ondeante..."
Miguel de Montaigne.
 
"… hay días en que somos tan lúgubres, tan lúgubres,
como en las noches lúgubres el llanto del pinar.
El alma gime entonces bajo el dolor del mundo,
y acaso ni Dios mismo nos puede consolar".

 Canción de la vida profunda.
Porfirio Barba Jacob.

Cogitavi dies antiquos;
et annos aeternos in mente habui.
Et meditatus sum nocte cum corde meo, 
et exercitabar, et scopebam spiritum meum.

¿Numquid in aeternum projuciet deus ;
aut non apponet ut complacitior sit adhuc ?

(Pensé en los días antiguos, 
y tuve en mi espíritu los años eternos. 
De noche medité en mi corazón: 
me ejercitaba y purificaba mi espíritu.
 ¿por ventura desechará Dios para siempre 
o no volverá a ser benévolo ?)
¿por qué, si puede Dios, no satisface a la hambre
cruel que nos devora ?)
 Salmo.
Carvajal.

 

Hora de Tinieblas.
Rafael Pombo.

I
¡Oh, qué misterio espantoso
Es este de la existencia!
¡Revélame algo, conciencia!
¡Háblame, Dios poderoso!
Hay no sé qué pavoroso
En el ser de nuestro ser.
¿Por qué vine yo a nacer?
¿Quién a padecer me obligue?
¿Quién dió esa ley enemiga
De ser para padecer?

II
Si en la nada estaba yo
¿Por qué salí de la nada
A execrar la hora menguada
En que mi vida empezó?
Y una vez que se cumplió
Ese prodigio funesto,
¿Por qué el mismo que lo ha impuesto
De él no me viene a librar?
¿Y he de tener que cargar
un bien contra el cual protesto?



Clandestino, que no es terrícola, padece de un desencanto de la vida ni el hp. Hace días quería subir este post, pero carecía de fuerzas para hacerlo. Es víctma de esa maligna pendejada que corroe las entrañas con la voracidad de un ave carroñera, mejor aún, con el apetito insaciable de inhumanos explotadores oligarcas.
Sabe bien que no es el único al que le ha ocurrido tamaña desventura, no es el primero, y tampoco será el último: De hecho, parece ser una circunstancia indispensable de la humana condición. Basta con leer el libro de Job, para ver la espantosa agonía que se sufre cuando todo empieza a salir mal, sin saber por qué.
Ya filósofos de la antigua Grecia, que los libros de historia de la filosofía identifican como los “cínicos” habían hecho gala del desprecio de las vanidades terrenales, insuficientes para colmar las ansias del corazón.
Malparidez, depresión, jartera, aburrimiento, desesperanza, angustia, melancolía, saudade, flojera, abandono, vacío, hastío, desmotivación, inconformidad, nihilismo, soledad, vaya uno a saber cuántas cosas todas juntas en ese menjurje que es la güevonada más maluca, más rara, mas hijueputa, que le pueda ocurrir a un terrícola: el sinsentido radical de la existencia: ¿qué hago yo aquí?, ¿de donde vine y para donde voy?, ¿Qué sentido tiene mi vida? ¡Por qué me ocurre esto, aquello, y lo otro, sólo a mí? ¿Para qué quedarme aquí, soportando la aberrante miseria que me tortura como un suplicio de Tántalo?
Ya Albert Camús en El Hombre Rebelde había precisado que no hay problema filosófico más relevante que el de dilucidar si la vida merece vivirse. Los que padecen esa catástrofe emocional sin ser filósofos, sencilla y pragmáticamente se descerrajan un tiro en la cabeza o se toman una dosis de veneno para ratas.
Habría que releer de cabo a rabo un poema publicado 1855, conocido con el título de “Hora de Tinieblas”, para tener la expresión más acabada de la angustia existencial, poco tiempo después que un teólogo luterano en Copenhague hubiera publicado su libro “El concepto de la Angustia” (Sören Kierkegaard, 1844), con el que parece anticiparse el movimiento filosófico y cultural del Siglo XX conocido como el existencialismo.
Me importa un soberano c... si este raquítico ensayo puede llegar a considerarse como una Oda a la Malparidez. En contra de escritorsuelos de pacotilla que se dan ínfulas de psicólogos de postín, y que hacen fortunas con melífluas historietas sobre cómo superar la angustia, hay que sentir orgullo de ser un hombre atormentado que defiende el Derecho a la Malparidez, como hermosamente lo expresara el bardo Barba Jacob en su monumental Canción de la Vida Profunda : “Hay días en que somos tan, lóbregos, tan lóbregos...”
De lo que se trata es de enfrentar, y de que modo, esa mierda que es el sistema de la globalización del capitalismo salvaje, que reduce la condición de millones de seres humanos a la más vergonzosa esclavitud, y condena al insignificante planeta de la vida y el amor a una lenta y extremadamente dolorosa extinción con el calentamiento global y otras pestes del desarrollo y el progreso . No hay derecho. Esa es la razón de ese desencanto de la vida que los hombres del común, como ud, como yo, llamamos malparidéz.
No se abolirán las guerras, porque los industriales de la violencia y de las armas no permitirán acabar con tan lucrativo negocio. No se terminará el hambre, la opresión, la injusticia y la impunidad, porque sobre esas bases está levantado el edificio de la civilización occidental, blanca, cristiana y capitalista. Qué horror. Por eso tampoco dejará de agobiarnos esa desazón que los intelectuales bautizaron como angustia existencial.


Domingo

Piedad Bonet

Domingos de ciudad,
rudo bostezo al sol adormecido.
La miseria pasea sus ruidosos colores
inventándole un nombre a la mentira.
Por un día el tornero
es campeón del mundo en bicicleta,
y en los cinemas
bocas que besan copian de otras bocas
dulces sueños baratos repartidos.
Domingos de ciudad,
burbuja de agua.
Recuerdo de una casa con balcones de un tiempo irrepetible.
Cuchillo de rencor que abre su filo en doloridas calles bulliciosas.
La miseria arrastra sus rodillas
quitándole la costra a los pecados.
Mujeres jóvenes de pieles viejas
lloran sus muertos en los cementerios
mientras en verdes calles el hastío
se acomoda al calor de las poltronas.
Domingos de ciudad.
Domingos de los siglos y los siglos.


Una esperanza 
Eduardo Gómez

Las gentes pobres cortan el pan con mano gruesa
en rebanadas finas
escrupulosamente.
En los días de fiesta visitan cementerios
ferias abarrotadas donde no compran nada
parques abandonados o iglesias sombrías.
Las gentes pobres deambulan como perros
se ahogan pesadamente en el fondo de los ríos
que rugen en los sótanos de fábricas inmensas
y en sus ojos severos hay un fuego escondido
y en sus músculos crece un demonio dormido.


Sueños
Fernando Garavito

Abotonado el ojal de pobre,
yo, abotonado.
Yo cobrado por mes o por quincenas,
yo sembrado en la esquina,
pagado en un bar de mala muerte,
paréntesis, ojo sin amarillo.
Yo, pedazo de piel,
hocico de perro, uña sin asidero,
pared de inquilinato.
Yo bufón de la reina, yo caldo de restaurante,
sombrero sin amo, espejo sin figura,
mueca oscura. 


LA HORA DE TINIEBLAS

Cogitavi dies antiquos ;
et annos aeternos in mente habui.
Et meditatus sum nocte cum corde meo, et exercitabar,
et scopebam spiritum meum.
¿Numquid in aeternum projuciet deus ;
aut non apponet ut complacitior sit adhuc ?
( Pensé en los días antiguos, y tuve en mi espíritu
los años eternos. De noche medité en mi corazón : me
ejercitaba y purificaba mi espíritu. ¿por ventura de-
sechará Dios para siempre o no volverá a ser benévolo ?)
¿por qué, si puede Dios, no satisface a la hambre
cruel que nos devora ?
CARVAJAL - SALMO

I
¡Oh, qué misterio espantoso
Es este de la existencia!
¡Revélame algo, conciencia!
¡Háblame, Dios poderoso!
Hay no sé qué pavoroso
En el ser de nuestro ser.
¿Por qué vine yo a nacer?
¿Quién a padecer me obligue?
¿Quién dió esa ley enemiga
De ser para padecer?

II
Si en la nada estaba yo
¿Por qué salí de la nada
A execrar la hora menguada
En que mi vida empezó?
Y una vez que se cumplió
Ese prodigio funesto,
¿Por qué el mismo que lo ha impuesto
De él no me viene a librar?
¿Y he de tener que cargar 
un bien contra el cual protesto?
III
¡AIma! si vienes del Cielo,
Si allá viviste otra vida
Si eres imagen cumplida
Del Soberano Modelo
¿Cómo has perdido en el suelo
La fe de tu original?
¿Cómo en tu lengua inmortal
No explicas al hombre rudo
Este fatídico nudo,
Entre un Dios y un animal?
IV
O si es que antes no exististe,
Y al abrir del mundo al sol
Tú, divino girasol
Gemela del polvo fuiste,
¿Qué crimen obrar pudiste?
¿De, contra quién, cómo y cuándo,
Que estuviese a Dios clamando
Que al hondo valle en que estás
Surgieses tú, nada más
Que para expiarlo llorando?
V
Pues cuanto ha sido y será
De Dios reside en la mente,
Tanto infortunio presente
¿No lo completaba ya ?
Y ¿Por qué, si en él esta
Del bien la fuente suprema,
Lanzó esa voz o anatema
que hizo súbito existir
Un mundo en que oye gemir
Y un hombre que de el blasfema ?
VI
¿Cómo de un bien infinito
Surge un infinito mal,
De lo justo lo fatal,
De lo sabio lo fortuito ?
¿por qué está de Dios proscrito
El que antes no le ofendió,
Y por qué se le formó
Para enloquecerlo así
De un alma que dice sí
Y un cuerpo que dice no ?
VII
¿Por qué estoy en donde estoy
Con esta vida que tengo
Sin saber de dónde vengo,
sin saber a dónde voy ;
Miserable como soy,
Perdido en la soledad
Con traidora libertad
E inteligencia engañosa,
Ciego a merced de horrorosa
Desatada tempestad ?
VIII
Hoja arrancada al azar
De un libro desconocido
Ni fin ni empiezo he traído
Ni yo lo sé adivinar;
Hoy tal vez me oyen quejar
Remolineando al imperio
Del viento; en un cementerio
Mañana a podrirme iré,
Y entonces me llamaré
Lo mismo que hoy: ¡un misterio!
IX
De pronto así cual soñando
En alta mar sorda v fuerte
Entre la nada y la muerte
Me encuentro a oscuras bogando;
Sopla el tiempo, y ando, y ando,
Ignoro a dónde y por qué,
Y si interrogo a la fe
Y a la razón pido ayuda,
Una voz me dice «duda»
Y otra voz me dice «cree»
X
Con menos alma, quizás
Sólo la segunda oyera,
O con más alma, pudiera
No equivocarme jamás:
Entonces creyera más,
O al menos, dudara menos;
Pero, a malos como a buenos
Plugo al Señor conceder
Luz bastante para ver
Que estamos de sombras llenos.
XI
La debilidad por guía,
La tentación por camino,
¿Es de virtud el destino
Que su bondad nos confía?
¿Es fuerza que en lucha impía
Nos pruebe el Genio del mal
Para ir a un condicional
Anhelado Paraíso?
¿Para ser bueno es preciso
Poder ser un criminal?
XII
Mas... ¡soy libre! y ¿para qué?
Para enrostrarme a mí mismo
EI caer a un hondo abismo
Que otro ha cavado a mi pie,
Y renegar de la fe,
Luz de mi infancia serena,
Y fiar a un grano de arena
La eternidad de mi ser,
Debiendo yo responder
De la creación ajena.
XIII
¡Somos libres! ¡libertad
Que no deja ni el consuelo
De enrostrar el mal al Cielo
O a nuestra fatalidad!
¡Libres... y la voluntad
Es plena para el deber!
Libres... y hay luz para ver
Lo que es crimen desear,
Y alma para delirar,
Y corazón para arder!
XIV
¡Libres, cuando delincuentes
Desde el vientre maternal
Ya éramos siervos del mal
Y del dolor penitentes;
Y con cadenas ardientes
Al crimen de otro amarrados
Ya estábamos sentenciados
A purgarlo aquí por él
Y a extender para Luzbel
La siembra de los pecados!
XV
¡Oh, Adán! ¿cuándo estuve en ti?
¿Quién te dió mi alma y mi pecho?
¿Quién te concedió el derecho
De que pecaras por mí?
Si en tu falta delinquí
Y en tu infición me condeno,
¿por qué un Dios tan justo y bueno
No me lavó en la virtud de otro Adán, y la salud
No me volvió en cuerpo ajeno?
XVI
Si en mis carnes heredé
La ponzoña de la suya,
¡Que en las carnes arda y fluya!
Pero en el alma ¿por qué?
Si mi alma su alma no fue,
Si es chispa de Dios directa,
¿Cómo de luz tan perfecta
Tan imperfecta salió?
Si Adán por Dios no pecó
¿Cómo su infección la infecta?
XVII
¡Absurdo! ¡no puede ser!
Y sin embargo es, y ha sido,
Y aquí lo siento, esculpido
En el fondo de mi ser,
Cual si otro Dios, Lucifer
Concurriese audaz con Dios
AI soplar dentro de nos
El vital celeste lampo
Y fuésemos luego el campo
Del batallar de los dos.
XVIII
¡Esperanza que me engañas,
Tentación que me provocas
Pasiones que con mil bocas
Me desgarráis las entrañas
Ciencia que mi vista empañas,
Orgullo que atas mi oído.
Razón que sólo has servido
Para perder la razón. . .!
...¡Ay! Contra tantos ¿qué son
Los que de polvo han nacido?
XIX
Dios que por prueba concitas
Enemigos qué vencer
Dáme armas, dáme poder
Para la lid que suscitas.
Pero si el poder me quitas,
Libre renuncio a existir,
Pues no debo consentir
Que me hayas venido a echar
Esclavo para lidiar
Libre para sucumbir.
XX
Si dijiste: "A cada cual
El bien y el mal le propongo,
El escoja y yo dispongo",
¿El hombre ha escogido el mal?
Escoge el reo el dogal
O unce el libre su cadena?
Si su ciencia, mala o buena,
Le basta para escoger,
¿El mismo ha venido a hacer
La elección que le condena?
XXI
Si libre siempre ha elegido
El hombre flaco y mortal,
¿A elegir siempre su mal
Qué negro azar lo ha impelido?
Y si, una vez que ha caído
Libre alguna vez se vió,
¿Cómo de nuevo tornó
De su pérdida al abismo,
Enemigo de sí mismo
Y del ser que lo creó?
XXII
Si tu infinita bondad
Presidió a cuanto hay creado,
¿Por qué le diste al pecado
Sombra de felicidad?
¿Por qué de la adversidad
Hiciste hermano al delito?
¡Ah! con verdad está escrito
Que cuando tu ángel bajó
Sólo un Lot, un justo, halló,
En la ciudad del maldito.
XXIII
Nula es mi sabiduría,
Pobre mi benevolencia
Pero si la Omnipotencia
Un instante fuese mía,
¡No! yo no concebiría
Culpas de la criatura!
Santa, universal ventura,
Fuera un himno sin cesar
¡De incienso para mi altar !
¡De amor para mi hermosura !
XXIV
No así en la obra de aquel
Que desóyenos su nombre,
Cual si el tormento del hombre
No lo atormentara a él;
Cual si pudiera cruel
Ser también consigo mismo,
O suscitar el abismo
Do impele a su creación
Por dar lugar al perdón
Con que adula su egoísmo.
XXV
¿Quién te hizo Dios? ¿Por qué, di
Cómo, dónde y cuándo vino
Privilegio tan leonino
A corresponderte a ti?
¿Por qué no me tocó a mí
Ese poder de poderes?
¡Ay! siendo lo que tú eres
No fuera el mundo cual es,
O aplastara con mis pies
Tan triste enjambre de seres.
XXVI
¡He aquí el mundo que a tu acento
Vió la hermosa luz del día!
Si fuese mi obra, sería
Mi eterno remordimiento:
Fue un edén tu pensamiento,
Un infierno resultó,
Y al hombre que te burló
Y audaz tu imagen degrada
No lo vuelves a la nada
XXVII
¡Qué importa, oh sol, tu esplendor
Jugando en mil gayas lumbres
Desde las nevadas cumbres
Hasta la nítida flor!
¡Que importan, noches de amor
Tus cariñosas estrellas. . . !
¡Ah! tantas cosas tan bellas
Que provocando a llorar
Parecen hoy extrañar
Delicias que vieron ellas!
XXVIII
Del templo monumental
Siguen contando el portento
El fúlgido pavimento
Y el dombo etéreo, inmortal;
Mas donde un velo nupcial
Cubrió angélicos sonrojos,
Hoy nos ofenden los ojos
Ahuyentándonos infectos,
Abominables insectos
Que procrean entre abrojos.
XIX
El palacio en que a reinar
El Creador nos convida,
Se tornó en prisión por vida
De aislamiento y de pesar.
De su excelso palomar
El alma inocente huyó:
atraída cuando vió
tu hermosura de la pampa,
Cayó aquí, como en la trampa
Que para el buitre se armó.
XXX
Lástima, lástima horrenda
Ver en tal desarmonía
Claro sol y alma sombría
El viviente y su vivienda.
Sentir la eterna contienda
Y el caos siniestro interior,
Cuando todo en derredor,
Todo, excepto el hombre infando,
Va en paz y en orden cantando
La gloria de su Hacedor.
XXXI
¡Oh angustia! sentir por dentro
De este infernal laberinto
La espuela cruel de un instinto
De algo que busco y no encuentro,
Caverna odiosa, y al centro
Un ojo para mirarla,
Luz que en vez de iluminarla
Permite que se entrevean
Vampiros mil que aletean
Luchando por apagarla.
XXXII
¿En dónde estás ¡oh verdad!
Oh rabia del alma mía,
Concierto de la anarquía,
Ley de la contrariedad,
Amor del odio, equidad
De tantas iniquidades,
Beldad de monstruosidades,
Tu razón, ¡oh Creador!
Para ver crimen y error
Sin que al surgir lo anonades?
XXXIII
¿En dónde estás ¡oh hermosura!
Que de ti no más que el nombre
Diste a otro ser como el hombre,
De arcilla y de desventura;
Esa ingeniosa impostura
Que al tacto se disipó
y sólo acibar dejó,
Y el vivo rastro infelice
De otro eslabón que eternice
El llanto que le costó?
XXXIV
Pobre mujer,sea cual sea
Tu elevación o tu afrenta,
¡quien habrá que hombre se sienta
Y sin caridad te vea!
La más feliz se crea
Es mártir aún de sus dichas,
Y a las demás, entredichas
como sombras del festín,
No tocó ni el bien ruín
De desahogar sus dichas.
XXXV
Gente... y más gente... y más gente
Pasa delante de mí,
¡Oh! qué triste es ver así
La humanidad en torrente!
ignoro cual es su fuente
Y en qué mar se perderá;
Mas de cierto juro ya
Que en el ser de cada uno
El aguijón importuno
De la desventura va.
XXXVI
¡Dardo que nunca se embota,
Elemento creador!
Inmenso pan de dolor,
Que la humanidad no agota,
Gaje fatal con que dota
La existencia a cada cual,
Genio insaciable del mal,
Demonio ¡sombra del hombre!
¡Dí quién eres, dí tu nombre
Para maldecirte tal!
XXXVII
¿Eres la serpiente horrenda
Que en su torva fantasía
Vió el escadinavo un día
Ciñendo el mundo tremenda?
Como con perpetuo delenda
Oigo su ronco silbar.
Y estrechando sin cesar
Sus férreos anillos duros,
¡Hace en sus ejes seguros
Gemir el orbe y temblar!
XXXVIII
¿No te basta el mundo? ¡Dí!
¿Son pocos tantos millones
De infelices corazones
Engendrados para ti?
Supremo déspota aquí,
¿Pasa de aquí tu poder?
Y aún no harto con hacer
De la existencia un infierno,
¿Siempre que el hombre sea eterno,
Como él. eterno has de ser?
XXXIX
Un tiempo la idolatría
Preces y altares te alzó
Y al Dios del bien lo negó
Y en ti a Dios reconocía
Te palpaba, te tenía,
Mal, soberano iracundo
Cual si con desdén profundo
Dios de su obra avergonzado
Hubiera en tu pro abdicado
El triste imperio del mundo.
XL
¡Ah! ¿qué no tiene el Señor?
Nunca agotarán sus manos
Sus oceanos de oceanos
De felicidad y amor;
¡Venid! dijo el Creador,
«Que a mi banquete os convida
Mi largueza» Estremecida
Natura hirviente fundió,
Y el hombre nació... ¡y nació
Llorando el don de la vida!
XLI
Angeles creó para sí,
En el cielo y para el cielo,
Ellos no bajan al suelo
A perder el cielo aquí;
No tan dichoso, ¡ay de mí!
Ha sido el hombre creado:
Nace para ser tentado,
Vive en pugna y en error,
E hijo de un mismo Señor
El no es el predestinado.
XLII
Entre dolores naciendo,
Miseria y dolor mamando
Pecado y llanto mirando
Sin saber lo que está viendo:
En su fuente van vertiendo
Desde antes de la razón,
La vida la tentación,
La tentación el delito
Y con éste, Dios lo ha escrito
¡Quizá la condenación!
XLIII
Fuente que de la montaña
Salió ernponzoñada ya,
En sus claras linfas va
Ponzoña por la campaña;
Envenena cuanto baña,
Corrómpese ella también,
¿Y quién la depura? ¿quién
La vuelve a su manantial?
¿Quién esa fuente del mal
Tornará fuente del bien?
XLIV
Y ¡ah! con balanza traidora
Dotóse a la criatura,
El mal lo palpa y lo apura,
El bien lo sueña. . . o lo llora:
Cuando uno es feliz lo ignora,
Cuando infeliz, bien lo prueba,
Parece que Dios nos lleva
Libro de cuentas extraño
Dándonos íntegro el daño,
Para que el bien se nos deba.
XLV
El mal es piedra que cae,
Niágara que se desprende;
El hombre no lo suspende.
Su propio ser se lo trae;
Parece que nos atrae,
Que él es nuestro fin preciso,
Y que de haber paraíso
Sobre este infierno, hacia él
Vamos contra una cruel
Ley que condenarnos quiso.
XLVI
La tempestad nos presenta
Sus iris por agasajo,
Un rayo de luz los trajo,
Otro rayo los ahuyenta;
Así en la eterna tormenta
De este infeliz corazón,
Si luce gaya ilusión
En el cielo del destino,
A una pulsación nos vino,
Y huye en otra pulsación.
XLVII
Siempre el mal va acompañado
De algo indeleble y eterno,
Y él tiene mas del infierno
Que del cielo al bien se ha dado:
El bien como que es prestado;
Mas ¡ay! bien propio es el mal.
Y aún las veces que el mortal
Fantástico lo delira,
Tiene su triste mentira
Más verdad que el bien real.
XLVIII
El recuerdo del placer
Es el dolor de su ausencia
Y nos duele en su presencia ,
El tenerlo que perder.
Un bien que no ha de volver
Es un torrnento mayor,
Y a fin de que su rigor
No diese treguas al pecho,
Dios en el recuerdo ha hecho
La eternidad del dolor.
XLIX
Un bien nunca satisface
Mientras que el mal es sobrado
Y el mal hace desgraciado,
Pero un bien feliz no hace;
Y tan predispuesto nace
El hombre para el pesar,
Que imbécil para gozar
Y hábil para padecer,
Llora su propio placer
Cuando no halla qué llorar.
L
Duda y exasperación
Dejan los padecimientos,
Y tedio y remordimientos
Deja el goce al corazón.
Lágrimas a un tiempo son
De angustia y risa despojos,
Y cuando libres de enojos
Más inocentes reímos,
Bien nos dice que mentimos
El llanto que hay en Los ojos.
LI
Yo, mísero, ya nací
Crisálida de la nada,
Y no ha de ser revocada
La sentencia que cumplí.
Dispones, ¡oh mal! de mí
Y a evitarte nada alcanza
Armada de ti se avanza
La eternidad luego en pos
Y hay que dar eterno adiós
Al sueño de la esperanza.
LII
La vida es sueño— ¡Callad,
Oh Calderón! estáis loco:
Hace veinte años que toco
Su abrumante realidad;
Yo te palpo ¡Iniquidad!
¡Desgracia! no eres fingida.
Que si al placer dí acogida,
Un instante aquello fue;
Un instante en que olvidé
La realidad de la vida.
LIII
¿La vida un sueño? ¡Qué sueño
Tan raro en su obstinación!
¡Siempre el mismo! ¡Siempre Ixión
Volteando en su hórrido leño
Siempre en su bárbaro empeño
El demonio que llevamos!
¡Ah! con razón despertamos
Con lívida faz que aterra,
Yertos, mordiendo la tierra
Que en frío sudor empapamos.
LIV
No es un sueño, es un delirio
Es pesadilla infernal
De un despierto, un criminal
Que envejece en el martirio.
En vano irónico cirio
Nos alumbra la razón:
Entrevemos salvación ,
De dicha y paz hay asomo
Mas ¡ah! Los pies son de plomo
Y es Tántalo el corazón.
LV
Duelo y crimen sólo veo,
Duelo y crimen sólo aspiro,
Al mal un verdugo miro
Y al mundo un inmenso reo,
Despechado clamoreo
Oigo alzarse eternamente,
Y con hastío vehemente
Pasma la imaginación
Que esta sea la creación
De un Dios amante y clemente
LVI
¿Quién sino el genio del mal
Improvocado y sañudo
Revestirme el alma pudo
De carne flaca y mortal?
¿Quién sino él a este raudal
De corrupción me trajera
A tornar en monstruo, en fiera,
Un ente ávido del bien
Digno sólo de un edén
Donde feliz ser debiera ?
LVII
¿ Por qué, invisible sayón
Que llamo y no me respondes,
Lanzas el dardo y te escondes
A mi desesperación?
Estoy a tu discreción,
Invulnerable enemigo;
Sáciate, apúra el castigo,
Triunfa y goza en mi dolor
Mientras yo, vil gladiador,
Te saludo y te bendigo.
LVIII
«Ama, cree, sufre y espera»,
Me dirá, «que aunque te espante
La vida, es sólo un instante
De probación pasajera»
¡Señor! por corta que fuera
Fue sobrada para mí
Si el instante que viví
Bastó para condenarme,
Bastó para exasperarme,
¡Hasta blasfemar de ti!
LIX
¡Cómo es posible, Dios mío,
Que haya tantos, tantos tristes
Cuando tú, oh Señor, existes
Con tu inmenso poderío,
Y cuando de tu albedrío
Solamente a la intención
En lluvia de bendición
Sonreída a nuestro ruego
Volviera la vista al ciego
Y al demente la razón!
LX
Esta abdicación que has hecho
De tu excelsa voluntad
En mal de la humanidad,
Aunque intentada en provecho,
He aquí el correntoso estrecho
Y el escollo en que caí,
Y yo no puedo ¡ay de mí!
Juzgar de tu providencia
Sino con esta conciencia
Con que a juzgarme aprendí.
LXI
¡Sabios funestos, callaos!
El caos físico ha cesado,
Pero el que lo hizo ha dejado
Al espíritu en un caos.
¡Pobres hombres! revolcaos
Mintiendo felicidad;
Yo entre tanta oscuridad
Rebelde contra mi suerte,
Ansío deberle a la muerte,
O la nada o la verdad.


martes, 4 de septiembre de 2012

El Conflicto:Ignorancia y estupidéz.

"Todos los cerebros del mundo son impotentes
contra cualquier estupidez que esté de moda".
Jean de la Fontaine.

"La estupidez insiste siempre".
Albert Camus.

El lado oscuro de nuestra personalidad.


Clandestino, que como buen soñador no hace otra cosa que pensar, pensar y pensar, ha elaborado la siguiente reflexión de auto descubrimiento y sanación. 

El viejo alienígena sospecha que, como Perogrullo, cotidianamente pensamos, creemos y afirmamos que el mal es el mal y el bien es el bien. 

No obstante, quizá en más de alguna ocasión  hayamos experimentado dudas, reticencias y cavilaciones acerca de lo que “nos han enseñado”, y lo que “nos han obligado a creer”, y hemos aceptado porque sí, inconsciente e irracionalmente. 

¿Se atrevería Ud. a poner en tela de juicio que el mal es realmente malo? ¿Dejaría  Ud. de estar tan seguro  que el bien es realmente bueno? 
Las atrocidades cometidas en nombre del bien, (léase: Dios, moral, ley, libertad, democracia, paz, etc.), en la lucha contra el mal, (léase: terrorismo, delincuencia, ilegalidad, injusticia, corrupción, impunidad, etc.), a lo largo de la historia, son un síntoma de que algo no funciona correctamente en la sociedad. Esto, que ha ocurrido antes, continúa ocurriendo hoy, en Oriente, y en Occidente, afuera, y aquí dentro, en nuestro país. 

¿Quién, o qué, determina qué es el bien, y qué es el mal, en la esfera pública de la personalidad colectiva? ¿La “sociedad”, los grupos económicos, los medios de comunicación, los gobiernos, las iglesias, las aristocracias, las oligarquías, quién? ¿Quién, o qué, determina qué es lo bueno, y qué es lo malo, en la esfera privada de la personalidad individual? ¿La “tradición”, la familia, el colegio, la religión, el dinero, la fama, la vanidad, el conocimiento, quién?

Razonablemente, casi con una certeza indiscutible, podríamos sostener que el mal es el lado oscuro de la personalidad, la sombra, lo torvo, lo mezquino, lo perverso, lo inmoral, lo animalesco, lo demoníaco, lo infernal, lo que a toda costa queremos ocultar de nuestra mente, nuestra vida, nuestra cultura, y nuestra historia. 

Por ejemplo: 
  • la violencia con que se agrede y se reprime para acallar y anular a quien disiente. 
  • los atentados, las desapariciones, las torturas, las masacres y toda esa sarta de comportamientos sanguinarios y brutales para eliminar al “enemigo”. 
  • el miedo, el dolor, la desesperanza y la miseria que se esparcen por doquier en la “lucha contra el mal”. 
  • la codicia, la avaricia y la voracidad para robar, despojar, esquilmar y arruinar a los otros bajo el supuesto de la libre empresa, la libertad de comercio, el mercado, el régimen económico, el derecho de propiedad, etc. 
  • la astucia para mentir, embaucar, engañar, tramar, y cubrir con falsos ropajes de legalidad lo que es sucio, torvo y depravado, sin el más mínimo reato de conciencia. 
  • el impudor, el egoísmo, la mezquindad, la intolerancia, la impiedad. y el cinismo para justificar y legitimar las acciones más innobles e inhumanas. 
  • la ferocidad con que se declaran y realizan las guerras -externas e internas- para combatir y eliminar la tiranía e implantar unas “supuestas” libertad, democracia, paz y desarrollo. 
  • la depredación de los bienes de la naturaleza para acumular ilegítimamente riqueza, ganancia y plusvalía. 
  • la destrucción del medio ambiente que a todos pertenece y todos requieren para su supervivencia digna y gratificante. 
  • la indebida utilización de los bienes de la cultura para menospreciar y explotar al otro, el humilde, el rústico, el pobre, el que menos tiene, el que es sencillo. 

Necesitamos cambiar nuestra percepción íntima de ese lado lado oscuro que no nos permitimos ver. Requerimos tomar ese lado oscuro, iluminarlo e integrarlo en un proceso de sanación, auto curación, catarsis, ayuda y conversión, más benéfico, placentero, dignificante y realista que pretender suprimir el “mal”, (o lo que nos han hecho creer que es el mal). Cuando menos, sería éticamente menos dañino que perseverar en continuar obrando equivocadamente –haciendo el mal- en nombre del “bien”. 

Quizá, de esa manera podríamos conocer un costado de nuestra personalidad desconocido o no explorado, impulsivo e incontrolable, y prevenir que ese lado reprimido explotase en cualquier momento volviendo añicos nuestro corazón, nuestro ser, y poniendo en vilo nuestra propia supervivencia. Ya ha ocurrido antes y nos hemos hecho mucho daño. ¿Cuántas tragedias más deberán producirse para caer en cuenta de nuestro tremendo error? 

Necesitamos rectificar. Necesitamos lidiar con ese lado “oscuro” de nuestra personalidad, que no vemos –o no queremos ver- y que resulta morboso y funesto a nuestra autoestima, e integrarlo positivamente en la parte consciente y proactiva de nuestra personalidad; esto es mucho más razonable, benéfico, práctico, útil, placentero y dignificante que desconocerlo, negarlo y ocultarlo. 

Somos injustos, miserables e inhumanos, y creamos un ambiente tenso, explosivo, indigno, cuando descargamos la ira reprimida que llevamos dentro en lugares o personas que no merecen esa furia incontrolada y bestial de nuestro yo inferior. Quizá sea una sensibilidad a flor de piel que debemos cultivar para decir la verdad, y para desarrollar sentimientos de humanidad, solidaridad, comprensión, piedad, ternura. 


La oscuridad quizá no sea otra cosa que la proyección de nuestro yo inferior, reflejado en lo que supuestamente nos molesta de los demás, y que  en realidad es lo que no queremos reconocer en nosotros. La sombra quizá radique en la creencia en “valores” impartidos por la cultura detrás de los cuales se encuentran las máscaras con que se aliena y se reprimir al yo verdadero. 

Aceptar e integrar el “demonio” en nuestra vida quizá nos permita convertirnos en verdaderos humanos. Rechazarlo, excluirlo y “satanizarlo” quizá nos haya vuelto seres reprimidos, y nos haya conducido a mentirnos y andar por la vida con el disfraz de “santos” sin saber realmente quiénes somos. 

Descubrir que podemos ser “malos” conscientes, tiernos, delicados, sencillos y amorosos no es una locura; es mucho mejor, más honesto y pulcro que andareguear por la vida disfrazados de “buenos” que en realidad son hipócritas, fanáticos, intolerantes, violentos e inhumanos. 

Esta nueva percepción podría ayudarnos a transformar la historia dramática que nos ha tocado en suerte sufrir y padecer. Merecemos una segunda oportunidad, más luminosa y feliz.

Seamos realistas: necesitamos cambiar de paradigmas. Para ello es necesario comenzar por quitarnos la venda de los ojos.




No desfallezcamos. Nos esperan mejores días.


sábado, 25 de agosto de 2012

La Política: Apariencia y Realidad.


"El que no se atreve a ser inteligente se hace político".
Javier Poncela.

"Los científicos se esfuerzan por hacer posible lo imposible.
 Los políticos, en cambio, hacen imposible lo posible"
Bertrand Russell.

"El nacionalismo es una enfermedad infantil.
Es el sarampión de la humanidad".
Albert Einstein.
 

El poder: una parodia de 

la democracia, la libertad y la paz.


"La democracia sustituye el nombramiento hecho por una minoría corrupta
por la elección hecha a merced de una mayoría incompetente".
George Bernad Shaw.

"Cuando creíamos que teníamos todas las respuestas,
de pronto cambiaron todas las preguntas".
Mario Benedetti.
 
 
Clandestino, que en ocasiones adopta el aire inquisitivo y fantansioso de los periodistas de CNN, se interroga a sí mismo: ¿Qué es la política?, o mejor, ¿Quiénes son los políticos? ¿Qué es el gobierno? o, ¿Qué hace el gobierno? ¿Quién está detrás del poder? ¡Para qué sirve la guerra? Y miles de otras incógnitas metafísicas insospechables.
 
México parece ser la más reciente parodia de la realidad del poder, el poder político, y el poder económico que está detrás de él, que no el poder moral que resulta bastante escaso por esos entornos de las chequeras, las cajas fuertes, las cámaras de televisión, los mass media, y las tecnologías de punta de las guerras de las galaxias y otras contiendas menos espectaculares pero más sangrientas.
 
La concupiscencia del poder, el poder de la fuerza, -fuerza bruta-, la fuerza de las armas, las armas de la guerra, las guerras del horror, la muerte y la miseria. Triste destino de los humanos terrícolas al inicio del Siglo XXI, en los albores de una nueva civilización. 
     

Clandestino no deja de sorprenderse contínuamente. No sólo del espacio exterior proceden seres excepcionales, como el que en el vídeo interroga, desde el anonimato, a un terrícola ingenuo, sino que entre los propios humanos surgen cada cierto tiempo individuos avezados y valientes que no temen tomar el toro por los cuernos  para recordarnos que  los ciudadanos de un Estado somos parte de la humanidad y no meros accesorios de un régimen, un establecimiento, o  un sistema. 
 
Es el caso de ese muchacho inglés de familia humilde que llegó a ser uno de los más grandes comediantes de todos los tiempos. En 1940 Charles Chaplin dirigió y protagonizó su película El Gran Dictador, en la que desafió la brutalidad del establecimiento con una aguda crítica a los sistemas políticos imperantes en ese momento histórico: el nazismo, y el fascismo.


 Considerado como uno de los mejores discursos sobre libertad y democracia, el discurso del  Gran Dictador con el que termina la película de marras es un mensaje de esperanza en el que se impone la lógica, la razón, la inteligencia por sobre la avaricia, la ignorancia y la codicia. Desafortunadamente aun hoy estas últimas ganan espacio. Falta que nos hace aprender de dignidad, respeto, inclusión, pluralismo y tolerancia.  

El hombre contemporáneo vive en una paranoia tal que se prepara para guerras imaginarias con armas de verdad. Se ha olvidado de su condicion de ser mortal y efimero y ha contagiado su manía a las generaciones venideras; ha trastocado el patriotismo en fanatismo, la religion en culto ciego y la moral y la virtud en circunstancias incómodas y superfluas.
 

“Lo siento. Pero yo no quiero ser emperador. Ese no es mi oficio, sino ayudar a todos si fuera posible. Blancos o negros, judíos o gentiles. Tenemos que ayudarnos los unos a los otros; los seres humanos somos así. Queremos hacer felices a los demás, no hacernos desgraciados. No queremos odiar ni ayudar a nadie. En este mundo hay sitio para todos y la buena tierra es rica y puede alimentar a todos los seres. 
 
El camino de la vida puede ser libre y hermoso, pero lo hemos perdido. La codicia ha envenenado las armas, ha levantado barreras de odio, nos ha empujado hacia las miserias y las matanzas.  Hemos progresado muy deprisa, pero nos hemos encarcelado a nosotros mismos. El maquinismo, que crea abundancia, nos deja en la necesidad. Nuestro conocimiento nos ha hecho cínicos. Nuestra inteligencia, duros y secos. Pensamos demasiado, sentimos muy poco.

Más que máquinas necesitamos más humanidad. Más que inteligencia, tener bondad y dulzura. Sin estas cualidades la vida será violenta, se perderá todo. Los aviones y la radio nos hacen sentirnos más cercanos. La verdadera naturaleza de estos inventos exige bondad humana, exige la hermandad universal que nos una a todos nosotros.

Ahora mismo, mi voz llega a millones de seres en todo el mundo, millones de hombres desesperados, mujeres y niños, víctimas de un sistema que hace torturar a los hombres y encarcelar a gentes inocentes. A los que puedan oirme, les digo: no deseperéis. La desdicha que padecemos no es más que la pasajera codicia y la amargura de hombres que temen seguir el camino del progreso humano. El odio pasará y caerán los dictadores, y el poder que se le quitó al pueblo se le reintegrará al pueblo, y, así, mientras el Hombre exista, la libertad no perecerá.

Soldados: No os entreguéis a esos que en realidad os desprecian, os esclavizan, reglamentan vuestras vidas y os dicen qué tenéis que hacer, qué decir y qué sentir. Os barren el cerebro, os ceban, os tratan como a ganado y como carne de cañón. No os entreguéis a estos individuos inhumanos, hombres máquina, con cerebros y corazones de máquina. Vosotros no sois ganado, no sois máquinas, sois Hombres. Lleváis el amor de la Humanidad en vuestros corazones, no el odio. Sólo lo que no aman odian, los que nos aman y los inhumanos.

Soldados: No luchéis por la esclavitud, sino por la libertad. El el capítulo 17 de San Lucas se lee: "El Reino de Dios no está en un hombre, ni en un grupo de hombres, sino en todos los hombres..." Vosotros los hombres tenéis el poder. El poder de crear máquinas, el poder de crear felicidad, el poder de hacer esta vida libre y hermosa y convertirla en una maravilosa aventura.

En nombre de la democracia, utilicemos ese poder actuando todos unidos. Luchemos por un mundo nuevo, digno y noble que garantice a los hombres un trabajo, a la juventud un futuro y a la vejez seguridad. 
 
Bajo la promesa de esas cosas, las fieras subieron al poder. Pero mintieron; nunca han cumplido sus promesas ni nunca las cumplirán. Los dictadores son libres sólo ellos, pero esclavizan al pueblo. 
 
Luchemos ahora para hacer realidad lo prometido. Todos a luchar para liberar al mundo. Para derribar barreras nacionales, para eliminar la ambición, el odio y la intolerancia. Luchemos por el mundo de la razón. Un mundo donde la ciencia, el progreso, nos conduzca a todos a la felicidad.

Soldados. En nombre de la democracia, debemos unirnos todos”.


viernes, 6 de julio de 2012

Viva México, cabrones.

"Viva México cabrones".

"Es mejor morir de pie, que vivir arrodillado"..

"Pobre México, tan lejos de Dios
y tan cerca de los Estados Unidos"

"Pobres Mexicanitos,
no se han dado cuenta que si este barco se hundió,
no fue sólo por los errores del timonel,
sino por la desidia y la torpeza de los remeros"

México lindo y querido.


Clandestino ha descubierto que la más reciente producción de Televisa, México, “I Love Me”, con libreto original de Emilio Azcárraga, que tiene como protagonistas a Enrique Peña Nieto y Angélica Rivera –“la Gaviota”-, desarrolla una complicada trama de negocios oscuros envueltos entre sórdidos romances. Aparentemente tiene un elevado rating. Probablemente ya haya sido vendida a otros países del hemisferio, y de otras latitudes, que disfrutan de los culebrones mexicanos que forman la llamada “novela rosa” azteca.




"Un Gobierno! Eso es lo que piden los capitalistas,
tanto mexicanos como de todo el mundo,
porque saben bien que el gobierno es tiranía,
porque ellos los capitalistas, son los verdaderos gobernantes.
Pues los gobernantes, lo mismo presidentes o reyes ,
no son otra cosa que perros guardianes del Capital".
Ricardo Flórez Magón.


Cómo estaba previsto, el pasado Domingo 1º de Julio se realizaron los comicios para elegir el nuevo mandatario de los mexicanos y - era previsible-, el candidato del Partido Revolucionario Institucional, PRI, de Televisa, y del gran capital, Enrique Peña Nieto, resultó “ganador” de un certamen democrático amañado, manipulado, y comprado por el magnate propietario de Televisa, con la complicidad de la oligarquía criolla, los agentes del Imperio, y la bendición de los delegados de la OEA. Varios gobiernos derechistas de América Latina y otros de igual calaña en la Unión Europea, se apresuraron a reconocer un triunfo abiertamente ilegítimo.


Las protestas no se han hecho esperar. Miles de jóvenes estudiantes han salido a las calles a manifestar su descontento frente a tan descarada utilización de recursos económicos para torcer la voluntad de los electores a través de la compra de su voto mediante el ofrecimiento de tarjetas pre-pagadas para adquisición de víveres en tiendas de barrio.


Es evidente, –innegable e inobjetable-, la presión sobre los electores, con mensajes publicitarios, a través de los medios electrónicos e informáticos, particularmente de un canal de televisión privado, Televisa, uno de los muchos bienes de capital del señor Emilio Azcárraga, uno de los capitalistas más rico de México, superado sólo por Carlos Slim, dueño de un emporio económico que lo catapulta como el hombre más rico del mundo según la Revista Forbes.

Por supuesto, el gran capital, y el Imperio, no iban a permitir –así como así- que en el patio trasero de Washington ocurriera una hazaña popular como la realizada por la ciudadanía de Islandia a partir del 2009.


El movimiento juvenil #Yo Soy 132, ha denunciado múltiples irregularidades delictivas. En la gigantesca marcha realizada el Lunes 2 de Julio, la multitud hizo oír su voz de protesta: “Fuera, Peña”. Llama la atención las consignas exhibidas en las pancartas que portan los manifestantes: “Prefiero morir de pie que vivir arrodillado ante Peña Nieto”, y “Hasta cuando vas a despertar México, hasta cuando?”

Manuel López Obrador, candidato de la alianza de izquierda PDR, principal contrincante de Peña Nieto, no reconoce el triunfo de éste último, y ha expresado su intención de impugnar los resultados de una elección “inequitativa y plagada de fallos”.



El PRI, es una institución política que gobernó a México por espacio de 70 años consecutivos, desde la consolidación en 1930 de la Revolución de 1910, tiempo en el que ejecutó programas de repercusión económica y social avanzada, como la reforma agraria, la nacionalización del petróleo, y la modernización de la economía, pero que aprovechó también para acumular un legado de corrupción, autoritarismo y represión.

Recuérdese el talante dictatorial y sanguinario con el que el presidente Días Ordaz solucionó el levantamiento estudiantil de 1968 en vísperas de la celebración de los Juegos Olímpicos en Ciudad de México, que terminó en la matanza de la Plaza de Tlatelolco.


Felipe Calderón, el actual mandatario, del Partido de Acción Nacional, PAN, fue incapaz de ofrecer una salida digna y eficaz a la profunda problemática social que afronta el mexicano de a pie: problemas de migración de indocumentados por la frontera norte ante la desocupación y el desempleo rampante; la falta de oportunidades para el ciudadano común; el deterioro de la calidad de vida por la oferta de condiciones salariales indignas y la mano de obra abundante frente a fuentes de empleo cada día más escasas; se agrega a ello la violencia del narcotráfico, de muy poderosos carteles criminales, que ya deja muchos miles de víctimas. Y para colmo de calamidades, el poderoso vecino del Norte, mal vecino, hijo de …, satura la frontera de cinturones de homofobia latina.

México en el corazón.




México es sorprendente; le caracteriza su identidad cultural, muy rica y variada; ha sido desde tiempo atrás el mayor productor mundial de plata, y cuenta con unas reservas probadas de petróleo casi tan grandes como las de Arabia Saudita. El territorio tiene una extensión de casi 2 millones de ks², y su población se acerca a los 115 millones de habitantes.

Es un país con una gran biodiversidad, una multiplicidad cultural y étnica asombrosa, y una rica historia de varios milenios. Y unos paisajes asombrosos; y una culinaria riquísima, un folclor maravilloso, y una gente emotivamente cálida, cordial y acogedora.

Habitado por primitivos desde hace unos 30.000 años, fue lugar de paso de bandas de cazadores y recolectores nómadas entre el norte y el sur del Continente. Quizá allí hicieron tránsito de la prehistoria a la civilización tribus organizadas en aldeas agrícolas, que practicaban la alfarería y habían domesticado –entre muchas otras plantas- el maíz.

Clandestino se sobrecoge de admiración ante la grandeza de las civilizaciones que revelan las ruinas arqueológicas de La Venta (Olmecas, Período Pre-Clásico, 1.500 años a.c.),Teotihuacan (Siglo II dc.), Monte Albán (Maya, Siglos VII-IX dc, Toltecas (SigloX dc), Mixtecas, Zapotecas, y por último los Aztecas (Tenochtitlán, Siglo XIV-XVIdc).



México tenía entonces una civilización de muchos siglos, y multitud de culturas raizales anteriores a los aztecas del altiplano, todas muy ricas en expresiones culturales y desarrollos económicos

En 1521 un militón ibérico, Hernán Cortés, se toma, mediante el engaño y por la fuerza, los territorios ancestrales de los pueblos raizales de México; entonces, muy rápidamente decae y desaparece una de las más avanzadas civilizaciones del “Nuevo Mundo”.

Luego del Descubrimiento, México, bien pronto se convirtió en la Joya de la Corona española. “En México está la esencia más pura de España”, concepto un españoleto de raca mandaca: Ramón del Valle Inclán,

Es que el Virreinato de la Nueva España –establecido en 1535- heredaba toda la magnificencia y grandeza de un Imperio igual, o más grande, que el propio Imperio Español, que apenas se iniciaba.

Durante la Colonial el país fue todo lo grande que la Metrópolis lo permitió, con notables contribuciones en muchas áreas de la limitada vida señorial en una sociedad férreamente sujeta por las creencias religiosas y los prejuicios raciales.

Así llegó la independencia, cualquier buen día, como un brote de insurgencia popular. Y así ha continuado siendo el México íntimo, el México de los pueblos raizales, indígenas, mestizos y criollos: un pueblo laborioso y pacífico cuya paciencia tiene un límite.

El Siglo XIX transcurrió como un turbión de alzamientos populares y guerras civiles, que desembocaron en una furiosa y brutal dictadura conocida como “el porfiriato”, que finalmente el pueblo sacudió en una empresa épica conocida como “la revolución mexicana” de 1910-20. México fue el primer país de América Latina en realizar una revolución popular.

Desde entonces, el país azteca se convirtió en un referente para el resto de la región, especialmente en el arte, el cine, los mariachis, la canción ranchera, la comida sazonada de picantes, la devoción a la Sra. Negrita de Guadalupe, y los rezos de difuntos.

Pero llegaron los años 70s y 80 y, como ocurre con los humanos, los años no llegan solos. La hegemonía política del PRI desemboca en la Matanza de Tlatelolco, la crisis financiera del 84-85, las privatizaciones, el TLCAN (NAFTA) de 1994, la primera crisis de la globalización, la sublevación del Ejército Zapatista de Liberación, y la caída del PRI en las elecciones del año 2000.

Luego del sexenio del mediocre ranchero Vicente Fox ,en que el gobierno parecía no saber quién era y para donde iba, como no fuera representar el papel de espadachín segundón del Imperio, aparece una eminencia de criado de librea, experto en hacer genuflexiones y doblar cerviz a los amos extranjeros. Lo demostró fehacientemente durante la Cumbre de los 20, en Los Curos, en sus repetidas declaraciones de vasallaje a la Unión Europea y al “excelentísimo” Señor (?) Mariano Rajoy.

México corre el riesgo de afrontar la misma suerte de su madrasta España, si no corrige a tiempo el rumbo del individualismo monetarista del neoliberalismo sin alma, es decir, profundizar más la crisis social y económica con los despidos masivos, la rebaja de pensiones, el aumento de los tributos, entre otras medidas desesperadas para atender “patrióticamente” las urgencias de la crisis financiera interna (léase, deuda de la banca privada).



México es mucho más que un culebrón de Televisa. México siempre despierta admiración. Y envidia.
  • ¿Quién no se sobrecoge y se inclina reverente ante la grandiosidad, la sublimidad y el misterio de las Pirámides del Sol y la Luna, en Tenochtitlán, de la Civilización Azteca, o ante las Pirámides de Palenque, Chichen Itzá, y otros centros culturales y políticos de la antigua Civilización Maya.
  • ¿Quién no ha disfrutado de un paseo por Chapultepec, una serenata en la Plaza Garibaldi, unas fotografías en la plaza del Zócalo, y se ha refugiado con íntimo recogimiento en la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe?
  • ¿Quién no ha soñado con unas vacaciones en Acapulco, Puerto Vallarta, Cancún , o la Riviera Maya?
  • ¿Quien no ha conocido historias sorprendentes de Veracruz, Guadalajara, Mérida, Querétaro, Puebla, Aguascalientes, Zacatecas, Tlaxcala, Chihuahua, León, Guanajuato, Tijuana, Durango, Oaxaca, Pátzcuaro, San Luis, San Miguel, Cuernavaca, Ciudad Juárez, y centenares de hermosos y encantadores poblados?
  • ¿Quien no recuerda la pasión con que vivió los Juegos Olímpicos de 1968 y el Mundial de México 70, en el monumental Estadio Azteca?
  • ¿Quién no asistió a una película de Pedro Armendáriz, Silvia Pinal, Katty Jurado, Fernando Soler, Nini Sevilla, Lupe Vélez, o Salma Hayec?
  • ¿Quien no gozó –y se enamoro- con los románticos boleros y baladas de María Feliz, Agustín Lara, Pedro Vargas, María Grever, Los Panchos, Armando Manzanero, o José José?
  • ¿Quién no se conmovió en las fibras más íntimas con las canciones de Gabino Palomares, Amparo Ochoa, Erasmo Palma, Alejandro Robles, Susana Harp, y Lila Doens?
  • ¿Quién no se embriagó de madrugada y de despecho con las canciones de Jorge Negrete, Miguel Aceves, Pedro Infante, Lola Beltrán, Lucha Reyes, Javier Solís, José Alfredo Jiménez, Vicente Fernández, o Ana Gabriel?
  • ¿Quien no ha bailado un huapango, un fandango, un jarabe, una huasteca, un son, una contradanza, una bamba, un corrido, un cha, cha. chá, un mambo, una cumbia mix, una rumba norteña?
  • ¿Quién no se ha despelucado en los conciertos de Maná, Molotov, Cafe Tacvba, Panda, Julieta Venegas, Luis Miguel, o Alejandro Fernández?
  • ¿Quién no se rió a mandíbula batiente con los ocurrencias de Tin Tan, Piporro, Cantinflas, El Chavo del Ocho, Ron Damón, la Chilindrina, Kiko, el profesor Jirafales, y el resto de la pandilla?
  • ¿Quién no se inspiró con un poema de Amado Nervo, y se aventuró con un cuento, una novela, un ensayo, un artículo periodístico de Juan Rulfo, Octavio Paz, Carlos Fuentes, Alfonso Reyes, Rosario Castellanos, Jaime Sabines, Carlos Monsiváis, o José Emilio Pacheco?
  • ¿Quién no admiró la genialidad y maestría de una pintura, un mural, o un diseño de David Alfaro, José Orozco, Frida Khalo, Diego Rivera, José Villagrán, Juan O’Gorman, o Luis Barragán?
  • ¿Quién no ha oído hablar de, y se ha enamorado de, y ha adorado a sus diosas , sus guerreras, sus revolucionarias, sus luchadoras sociales, sus escritoras, sus reinas, sus ídolos, la Malinche, Juana Inés de la Cruz, Josefa Ortíz de Domínguez, Ángela Peralta, Frida Khalo, Emma Godoy, Rosario Castellanos, Lorena Ochoa, Lupita Jones, y tantas divas más?  
  • Y dónde dejamos las enchiladas, los tacos, los ceviches, los antojos, los atoles, y los champurrados? Y el tequila? Y los charros, los mariachis, la lucha libre, y las telenovelas?

Y apenas estamos explorando la superficie de un universo maravilloso y sorprendente.

México es mucho más que un culebrón de Televisa. México merece otra suerte.

"La Nación tiene hambre y sed de justicia".
Justo Sierra.


"Que los cielos y la tierra retumben para maldecir a esos traidores
que entregaron a su país y a su gente a una nación extranjera;
que sus almas no encuentren reposo hasta el fin de los tiempos
porque lo más sagrado que tiene un hombre es su honor y la patria".
Ignacio Ramírez.




Mexicanos:

En pie. Indignáos. Uníos.
Salid a las plazas. Combatid. 
Realizad vuestra segunda revolución.